martes, 10 de marzo de 2009

Marzo, mes de recuerdos

Si pudiese pedir un deseo imposible me gustaría pedir que mi viejo hubiese visto todo lo que logré en estos años. Cuando él falleció en 2004, yo todavía no había terminado mi carrera, no había armado el laburo que hoy tengo, era mucho menos maduro que el que soy hoy. Me hubiese encantado mostrarle estas cosas, comentarlas con él, escuchar su punto de vista muchas veces esclarecedor. Extraño las charlas que teníamos; yo era más naif, creo, o menos adulto, pero teníamos unas conversaciones geniales. Me encantaría que hoy estuviese presente para que viese lo que soy ahora, tan distinto a lo que fui.

Me acuerdo algo que pasó cuando yo era chico y ahora me da mucha gracia. Se estrenaba "Tiburón 3D", el capítulo de la saga del escuálido que había que ver con anteojitos. Yo tenía, sin haberla visto, a "Tiburón" como una película de terror, pero con escasos 8 ó 9 años le propuse que entráramos a verla. El me advirtió con las siguientes palabras: "mirá que en ésta se comen a más de uno". Yo, para demostrarle que ya no era un chico y que no tenía miedo, insistí en que entráramos.
A la media hora de empezada la peli, yo ya no quería saber nada de nada, el tiburón se había manducado a un par de buzos a centímetros de mis gafas para la tridimensión. Salimos del cine y nos fuimos a comer algo por ahí. Me sentí un poco avergonzado por no haber podido sostener mi valentía, pero en fin, los padres entienden esas cosas.

Un disco de su adorado Benny Goodman; "uno de los grandes", como solía decir mi viejo.

1 comentario:

Emilia dijo...

Quien te dice que no lo ve.