jueves, 16 de octubre de 2008

vistas de la ciudad

Desde la ventana del bar miro a la chica que espera el colectivo. Tiene en sus manos un perrito mínimo, de esos de cartera. Lo mete en el bolso como si fuera un objeto inanimado. Es un juguetito, realmente el perro más chico que yo haya visto, es como el cachorro de un perro miniatura. Encima ella le puso un abrigo de polar.

"Es medio rata", "No te das cuenta y lo aplastás", comentan las mozas del bar.

El perrito tiembla, por el frío o por el miedo que le provoca la ciudad. La chica lo apoya en el piso como si se tratase de otro perro de tamaño normal, el bicho parece tan lejano allá abajo. Luego ella se agacha para acariciarle la cabecita, que le cabe entera en la mano. El perrito tiene ojos saltones, es lo más parecido a tener como mascota a un dibujito animado. Tiene algo de Jerry, el rival de Tom.

¿Por qué en los dibujitos siempre hay parejas antagónicas en la que uno persigue a otro?
Aparte de Tom y Jerry están la pantera rosa y Clouseau, el coyote y el correcaminos, Popeye y Brutus, la hormiga y el oso hormiguero, etc...


Mientras pienso esto pasa el 140 y se lleva a la chica con su perrito microscópico.

2 comentarios:

sincericida dijo...

las mujeres somos complicadas pero ustedes los hombres no entienden lo facil q es simplificarnos.
solo se trata de hacernos sentir bien... como? ajajajajajaja!

Patto dijo...

Respecto a los dibujitos, esa fórmula se usó mucho porque era bastante simplista y no involucraba personajes de demasiada profundidad.

Hoy en día -con excepción de dibujos para pseudobebés- ya casi no se usa.

No es que haya una gran profundidad ahora, pero sí aumentó mucho la complejidad y la calidad de las relaciones entre los personajes.